jueves, 30 de enero de 2014
Reflexiones sobre asideros.
Simplemente hay noches en las que uno no sabe a dónde agarrarse. Simplemente hay noches perdidas. Noches perdidas que anuncian días perdidos. Días perdidos que anuncian una vida perdida. Per-di-da. Llego a conclusiones brillantes: no hay camino. ¿Pero cómo convenzo al resto del mundo? ¿Cómo me convenzo a mi?...al menos así, una podría dormir.
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